Un Boeing 747 de carga turco se estrelló sobre un pueblo kirguís llevándose por delante 23 casas y causando la muerte a 28 de sus habitantes, además de los cuatro tripulantes del aparato.
El avión, arrendado por Turkish Airlines a la también turca Avia Cargo Turkish (ACT), se partió en cuatro fragmentos de gran tamaño al caer contra las viviendas de la localidad de Dacha-Suu, a unos 25 kilómetros de Biskek, la capital del Estado centroasiático de Kirguizistán.
Como se puede apreciar en las fotografías tomadas en el lugar de la tragedia y publicadas en medios digitales, el morro del avión quedó empotrado en la pared de una casa, la cola clavada en el suelo y recostada al mismo tiempo sobre la azotea de otra vivienda, y otras partes del fuselaje esparcidas en plena zona habitada.
"Los fragmentos de los cadáveres están esparcidos por todo el perímetro", describió el dantesco panorama el viceprimer ministro kirguís, Mujammetkaliy Abulgazíyev. Desplazándose a la localidad anexa al aeropuerto Manas de Biskek.
El ministro de Situaciones de Emergencias, Kubatbek Borónov, confirmó la muerte de 32 personas, incluidos los cuatro tripulantes. Aunque la cifra podría aumentar.