Cuatro aviones de combate de la Fuerza Aérea israelí bombardearon la tarde del lunes dos supuestos objetivos de la milicia libanesa Hezbolá en el sur de Líbano, según la radio israelí.
La zona atacada fue el valle de Beká, en el sur de Líbano y en el área más cercana a la frontera con Siria y a 15 kilómetros de Israel, informaron fuentes militares.
No hay informaciones sobre víctimas y se desconoce si la operación ha finalizado.
El ataque se produjo en respuesta al ataque de ayer por parte de la milicia libanesa, que disparó un misil antitanque contra una excavadora militar israelí que intentaba desactivar minas en la fronteras de Israel con Líbano.
Un soldado israelí resultó muerto y otro herido de consideración.
Según el Canal 2 de televisión, el ataque de la Fuerza Aérea de Israel contra posiciones en Líbano "ha sido el más duro en meses", y "ha incluido objetivos cerca de la ciudad de Tiro".
La decisión de bombardear el sur de Líbano fue tomada tras una reunión de las autoridades militares y encabezada por el ministro israelí de Defensa, Shaul Mofaz, que se prolongó durante cuatro horas.
Tanto Mofaz como el de Exteriores, Silvan Shalom, han acusado al Gobierno sirio de estar detrás del suceso registrado el lunes en la frontera libanesa.
Sin embargo, fuentes oficiales han asegurado que no han atacado objetivos sirios sino de la milicia libanesa Hezbolá para evitar una escalada de la tensión internacional.
Mofaz ha asegurado que el ataque se ha llevado a cabo por "el bien de todos en la zona" y destacó: "Hay que responder con moderación y sentido común en la frontera norte de Israel".
Los militares israelíes atacados ayer se encontraban "limpiando" una zona próxima a la frontera libanesa de explosivos colocados por Hezbolá -hace semanas-, y que por razones meteorológicas no habían podido ser retirados.
El comandante de la división del Ejército israelí en la Galilea, Yair Golán, afirmó ayer que la excavadora que fue atacada el lunes por Hezbolá se adentró unos dos metros en territorio libanés antes de recibir el impacto de un misil antitanque que acabó con la vida de un soldado israelí.
Israel no quiere una "escalada armada" en el sur del Líbano y considera que el bombardeo aéreo que efectuó su aviación es una "respuesta mesurada" al ataque cometido por el Hezbolá, que costó la vida a un soldado israelí, declaró a la AFP un portavoz del gobierno israelí.
"Se trata de una respuesta mesurada a un ataque terrorista y no estamos buscando una escalada armada", declaró ese portavoz, Avi Pazner.
Según declaró, el bombardeo aéreo israelí debe tener el "valor de una advertencia al Hezbolá, que debe saber que no puede continuar impunemente con sus ataques y a Siria, que le respalda al tiempo que habla de paz".
Los aviones bombardearon además la región de Aalmán, en el sector de Nabatiyé, al sur del río Litani.