Bombarderos estadounidenses aterrizaron ayer en la isla de Guam, en el Pacífico, para disuadir a Corea del Norte de cualquier acción agresiva en caso de una guerra en Irak, en medio de informes de que Pyongyang prepara el lanzamiento de un misil de largo alcance.
Mientras tanto, han surgido señales de contactos extraoficiales entre Estados Unidos y el estado comunista, en torno a un presunto programa de armas nucleares en un país que Washington ha calificado como parte de un "eje del mal" junto con Irak e Irán.
En declaraciones citadas ayer por la agencia de noticias japonesa Kyodo, un funcionario de EU de alto rango dijo que Corea del Norte continúa haciendo preparativos para lanzar un misil balístico Rodong, de mediano alcance, diferente de los proyectiles de corto alcance que disparó la semana pasada, horas antes de que asumiera el presidente surcoreano Roh Moo-hyun.
Horas después de que los bombarderos estadounidenses llegaran a Guam, Roh se reunió con consejeros de seguridad, para discutir la crisis y planes para que el presidente y su canciller visiten Washington.
"Tenemos algunos aviones B-52 y B-1 en la pista", dijo por teléfono a Reuters el sargento Jess Harvey, de la Base Anderson de la Fuerza Aérea en Guam. El secretario de Defensa Donald Rumsfeld, quien ordenó el emplazamiento de 24 bombarderos de largo alcance, dijo en un encuentro con la prensa que la medida era prudente. Agregó, que el Pentágono estudia "ajustes" en el emplazamiento de soldados estadounidenses en la península coreana, porque su presencia resulta "incómoda" para los surcoreanos.
Durante una reunión con empleados del Pentágono, Rumsfeld señaló que los cerca de 3,.000 soldados acantonados en una zona desmilitarizada de Corea del Sur son, hasta cierto punto, un remanente de la Guerra Fría. Se refirió a la posibilidad de que las tropas estadounidenses sean trasladadas más al sur de la península coreana o, en última instancia, repatriadas a EU.