L a comunidad internacional prometió más de 21,400 millones de dólares a Afganistán para apoyar su estrategia de desarrollo, pero le exigió más esfuerzos contra la corrupción y las drogas y a favor de la democracia, y una mayor implicación de los propios afganos en la seguridad y la reconstrucción del país.
Unos 10,200 millones para los dos próximos años fue prometida por Estados Unidos. Es "un éxito de generosidad", dijo el ministro francés de Exteriores, Bernard Kouchner.
Su colega afgano, Rangeen Spanta, celebró que la comunidad internacional haya "reafirmado un apoyo político y moral sin reservas al pueblo de Afganistán".
El ministro afgano de Finanzas, Anuar Ul Huq Ahadi, precisó que del total de las promesas desgranadas a lo largo de la jornada unos 19,000 millones de dólares son aportaciones nuevas, y se comprometió a mejorar la administración pública para que en el futuro el Gobierno pueda gestionar una mayor parte de la ayuda.
Kouchner advirtió que hay que "diferenciar las promesas de ayuda de la realidad", quizás porque de los 25,000 millones prometidos a Afganistán desde 2001, sólo 15,000 se han entregado y buena parte ha ido a empresas de seguridad occidentales.
A las promesas de EEUU se suman, entre otros, 1,100 millones de dólares del Banco Mundial; 760 millones de euros del Reino Unido en cinco años, 550 millones de dólares de Japón, y 600 de Canadá.
También "al menos" 800 millones de dólares de la Comisión Europea y otros tantos de Noruega; 420 millones de Alemania, o los 250 millones de dólares de los Emiratos Árabes Unidos (EAU).
Así, Ban Ki-moon pidió al Gobierno afgano tomar "medidas activas" contra la corrupción.