El presidente del gobierno español, José María Aznar afirmó ayer por la noche en París que el acuerdo entre los Quince de la Unión Europea (UE) era "prácticamente global" sobre el tema de la inmigración, que estará en el orden del día durante la cumbre de Sevilla (sur de España), que se realizará entre el 21 y 22 de junio.
Al finalizar una reunión de hora y media en el Elíseo con el presidente francés, Jacques Chirac, Aznar declaró que sólo quedan "pequeños problemas" a resolver en relación al texto que debe discutirse el viernes y sábado en Sevilla.
Por su parte Jacques Chirac confirmó que Francia está "de acuerdo con la casi totalidad de proposiciones de la presidencia española". "En cuanto a los detalles", agregó, "hallaremos las soluciones necesarias para que la cumbre de Sevilla sea un éxito".
Los jefes de Estado y de gobierno de la UE quieren concretar medidas para combatir la inmigración ilegal como sanciones a países terceros o un mayor control de las fronteras.
Los mandatarios europeos, que declararon prioritaria la lucha contra este fenómeno tras el aumento de votos a partidos de ultraderecha en las recientes elecciones en Francia y Holanda, creen que "no es huyendo de los temas como se solucionan", según Aznar.
De la mano de su homólogo Tony Blair, Aznar lanzó en Londres hace escasamente un mes, tras las elecciones holandesas, su propuesta de "luchar de manera decisiva contra la inmigración clandestina" y contra las "mafias" que la organizan, y una semana después 28 ministros europeos de Interior daban en Roma el visto bueno a una serie de iniciativas para reforzar las fronteras exteriores de la UE.
Los líderes de la UE tratarán de fijar en la capital andaluza un calendario para poner en marcha estas iniciativas que incluyen el envío de funcionarios de enlace en los aeropuertos y en los países terceros y un sistema de intercambio de información sobre documentos falsos.
A largo plazo, algunos proponen una policía que controle las fronteras exteriores de la UE, sobre todo pensando en que a partir de 2004 pasarán a formar parte de la UE 10 nuevos países, aunque por ahora los nórdicos se oponen a que un policía de otro país europeo vigile su frontera.