La infección con una cepa probiótica de una bacteria podría ayudar en el tratamiento de los efectos negativos de otra cepa de la misma bacteria asociada con la enfermedad de Crohn, según publicó la revista Applied and Environmental Microbiology.
La de Crohn es una enfermedad que implica una inflamación crónica del sistema digestivo que generalmente afecta los intestinos, pero puede darse desde la boca hasta el extremo del recto.