Las cortinas que separan a los pacientes en las salas de los hospitales están frecuentemente infestadas con bacterias peligrosas, según un estudio realizado en Estados Unidos.
Para evitar propagar estos gérmenes, que pueden incluir la peligrosa superbacteria 'Staphylococcus aureus' resistente a la meticilina, los profesionales sanitarios deberían asegurarse de lavarse las manos, tras el habitual contacto con las cortinas y antes de atender a los pacientes. Esta fue la recomendación de Michael Ohl, de la Universidad de Iowa.