Familiares y amigos de las 202 víctimas mortales de los atentados perpetrados en la isla indonesia de Bali, hace dos años, se reunieron ayer en el lugar de la agresión para inaugurar un monumento en homenaje a los fallecidos.
El acto conmemorativo se celebró entre fuertes medidas de seguridad en la localidad balinesa de Kuta, con más de un millar de policías desplegados por los alrededores y con inspecciones a todos los vehículos que accedían a la zona.
La mayoría de los fallecidos en aquel atentado, atribuido al grupo Yemaa Islamiya, considerado el brazo de Al Qaeda en el Sudeste Asiático, eran extranjeros, que se encontraban de vacaciones en la isla.