La flota ballenera nipona partió ayer hacia la Antártida en una campaña "científica" de seis meses destinada a matar hasta 440 ballenas Minke, mientras Greenpeace denunciaba una operación comercial "disfrazada".
Japón mata a unas 700 ballenas de gran tamaño todos los años en nombre de la investigación científica, y para el año próximo espera llegar a 800 de estos ejemplares.