El presidente de EE.UU., Barack Obama, y la canciller alemana, Ángela Merkel, hicieron honor a sus más de siete años de "amistad" con una reunión con tintes de despedida en la que ambos ratificaron la fortaleza de la relación transatlántica.
"Es la relación más importante, la amistad más importante que he tenido durante mi presidencia", aseguró Obama para elogiar a la canciller en una rueda de prensa conjunta en Hannover (Alemania) en la que ambos se tutearon, se sonrieron y se llamaron desde el primer minuto por el nombre de pila.
Su encuentro tuvo lugar en el palacio de Herrenhausen, rodeado de unos cuidados jardines barrocos donde la canciller recibió al estadounidense con honores militares en uno de los pocos momentos en los que brilló el sol en todo el día, en el que llegó a caer aguanieve sobre Hannover.
"Estoy muy contento de que Ángela todavía siga aquí porque el mundo se beneficiará de ello", señaló el presidente estadounidense al recordar que las elecciones en Alemania no están previstas hasta septiembre de 2017 y que en el país europeo no hay limitaciones de mandato.
Para Obama, Merkel tiene que ser admirada por su "perseverancia", por su trabajo como líder política e incluso por su "gran sentido del humor", algo que, reconoció entre las risas del público, no muestra en las ruedas de prensa pero sí en privado.
Merkel, a su lado con una chaqueta de un amarillo verdoso un punto más alegre que lo que acostumbra a gastar, aparentó sorpresa por estos comentarios tras el breve retraso propio de la traducción simultánea.
El presidente estadounidense, que asumió el cargo en 2009, recordó que en su primer encuentro con Merkel, al frente del Gobierno alemán desde 2005, la comunidad internacional afrontaba "un potencial colapso de la economía mundial" y subrayó los avances logrados gracias en buena medida, a su juicio, por su trabajo conjunto y coordinado.
Rememoró en este contexto el compromiso común frente al cambio climático, las misiones en Afganistán o sus esfuerzos para garantizar que Irán no cuente con armas nucleares.
En la misma línea, Merkel subrayó la evolución en la política exterior alemana en los últimos años junto a los aliados y destacó, como ejemplo, el "cambio de paradigma" que supuso la decisión de enviar armas a una zona en conflicto, a los peshmergas kurdos que luchan contra el Estado Islámico (EI) en Irak.
Y aunque se les recordaron los roces y tensiones de los últimos años, como el descubrimiento de que incluso el móvil de Merkel había sido pinchado por la inteligencia de EE.UU., Merkel zanjó el tema: "el futuro con el presidente es para mí ahora más importante que el pasado", manifestó.
Obama solo miró atrás para elogiar, una vez más, la política de refugiados liderada por Merkel en Europa; la canciller, aseguró, se ha colocado "en el lado correcto de la historia" y él la admira por ello como política y también como persona.
Zona para Siria
- El presidente de EE.UU., Barack Obama, rechazó la posibilidad de crear una zona de seguridad en el norte de Siria por cuestiones "prácticas", porque implicaría tomar militarmente gran parte del país.
- Obama realizó estas declaraciones en la rueda de prensa que siguió a su reunión en la ciudad alemana de Hannover con la canciller alemana, Ángela Merkel, con la que abordó cuestiones como el acuerdo comercial entre su país y la UE, la situación en Siria y Libia, el conflicto de Ucrania, las diferencias con Rusia y la crisis de los refugiados.El presidente destacó que su rechazo no se basa en una "objeción ideológica" sino una mera "cuestión práctica", ya que es muy complejo establecer una zona de seguridad con éxito, pues hay que destacar un gran número de tropas de tierra, controlar movimientos y establecer controles.En este contexto, aseguró comprender las razones de quienes han apoyado una zona de seguridad en Siria.