El recién elegido alcalde de Nápoles, Luigi de Magistris, advirtió ayer que existen riesgos para la salud de los vecinos de esa ciudad italiana si no se soluciona pronto la nueva crisis de la basura, ante las cerca de 2,300 toneladas de residuos que se amontonan en las calles.
En una rueda de prensa en Nápoles (sur de Italia), De Magistris, quien derrotó al candidato del primer ministro, Silvio Berlusconi, en las elecciones del pasado mayo, anunció que pedirá a las fuerzas del orden que realicen escoltas armadas a los camiones de basura para que puedan operar, ante los altercados de los últimos días por las protestas vecinales.
"La situación ambiental y sanitaria es grave. Existe un riesgo concreto para la salud de los ciudadanos", dijo el alcalde, quien indicó que el asunto es "aún más difícil" por los incendios de basura registrados, informan medios locales.
De Magistris explicó que desde anoche no funciona la incineradora de residuos de la vecina localidad de Acerra por una avería en la planta, por lo que al menos unas 2,000 toneladas de basura no se han podido quemar en las últimas horas en Nápoles.