John McCain pinta a Barack Obama como alguien que tiene una visión inocente de la política internacional, blando en temas de seguridad nacional y de terrorismo.
Desde el desenlace de las primarias demócratas, el candidato republicano John McCain ha retado en varias oportunidades a Barack Obama, a presentarse en debates públicos en las denominadas asambleas populares, con el fin de medir fuerzas ante el electorado norteamericano.
Después de varios días de silencio, el candidato demócrata Barack Obama ha declinado algunas propuestas, pero presenta otras alternativas para su contendor.
Precisó que en vez de participar en 10 asambleas populares, dejó sentada la posibilidad a su rival, de compartir tribuna el 4 de julio (Día de la Independencia estadounidense).
El director de la campaña de Obama, David Plouffe, informó que le había ofrecido a McCain reunirse con su jefe en cinco presentaciones conjuntas desde la fecha hasta las elecciones del 4 de noviembre. Pero sólo una de ellas, sería en asamblea popular, además de tres debates tradicionales y uno a profundidad sobre política exterior.
La asamblea planteada por Obama, la (“town hall meeting”), es un acto generalmente en recinto cerrado y con poco público, en el cual los asistentes hacen preguntas a los candidatos. En un debate, las preguntas las hace un panel de periodistas.
Pero queda claro que ambos candidatos, tarde o temprano, tendrán que darle la cara al electorado que espera que se afronten algunos temas de índole nacional e internacional.
Inmigración . Durante las primarias de ambos partidos, éste era considerado como uno de los temas claves en la campaña.
Tanto el candidato presidencial republicano McCain como el demócrata Obama, respaldan la idea de dar un “status” legal a millones de indocumentados, una posición considerada crucial para conseguir el voto hispano.
Pero, al mismo tiempo, sin embargo, ambos candidatos temen perder el apoyo de sectores de conservadores blancos y negros que se oponen a ofrecerle residencia legal y la eventual ciudadanía a personas que violaron la ley al ingresar a Estados Unidos sin la documentación necesaria.
Guantánamo. Es un tema que causa cierto grado de resquemores y opiniones encontradas.
McCain expresó sus reservas ante la última decisión del Tribunal Supremo a favor de los detenidos en Guantánamo.
Esta resolución “es un rechazo al intento de la administración de (George W. Bush) de crear un agujero negro legal en Guantánamo, otra política fallida que respalda John McCain”, dijo Obama.
Comparaciones. El senador John McCain, virtual candidato presidencial republicano, ha invocado reiteradamente el nombre de Jimmy Carter en actos de campaña. El objetivo es vincular a Carter con el candidato presidencial demócrata Barack Obama.
También Carter era prácticamente un desconocido a nivel nacional cuando se postuló como candidato a presidente por los demócratas en 1976, y fue elegido por sus promesas de esperanza y de cambio.
Durante un acto de recolección de fondos en Chicago, McCain dijo que elegir a Obama será “como elegir a Jimmy Carter para un segundo mandato”.
Fondos. El dinero en una campaña política es indispensable, y por ello Barack Obama decidió que no aceptará fondos públicos, pese a la promesa de aceptar ese dinero si lo hacía su rival republicano.
Obama expresó que renunciará a más de $84 millones en fondos públicos que habría podido gastar de aquí a noviembre.
Será el primer candidato que lo haga desde que el Congreso aprobó esa ley en la década de 1970.
En tanto, el senador John McCain aceptó ya fondos públicos para su campaña.
Relevancia. Este año el electorado le da mucha más importancia a la economía. Una encuesta de AP-Yahoo News efectuada en abril indicó que, si bien tres cuartas partes de los consultados dijeron que la seguridad nacional era un tema relevante, también opina ron que había otros ocho problemas más acuciantes: la economía, los precios de la gasolina, los seguros médicos, la guerra de Irak, los impuestos, las pensiones, la corrupción política y la educación.
Entre quienes opinaron que el terrorismo era un asunto clave, el 41% manifestó que votaría por McCain y el 30% por Obama.
Además, entran en juego muchos otros factores, como la cuestión racial, la edad, la experiencia y las aptitudes de cada candidato. Obama tiene 46 años, no ha completado un período en el Senado y sería el primer presidente negro de este país, en tanto que McCain tiene 71 años, es un veterano de la política y sería el político de mayor edad elegido por primera vez para desempeñar la presidencia.
Ventajas y desventajas. Barack Obama, candidato demócrata
No solamente es más joven, sino que logró movilizar a los jóvenes y afroamericanos, que en las últimas décadas votaron muy poco.
Tiene la caja electoral más grande de la historia de Estados Unidos y es el candidato del cambio, con un matiz comunitario que recuerda a Franklin D. Roosevelt, en una sociedad agotada por los excesos neoliberales.
Como miembro del Comité de Relaciones Exteriores en el Senado, el senador Obama ha luchado para fortalecer la posición de los Estados Unidos en el mundo. Obama ha abordado problemas tales como la prevención de la expansión de armas de destrucción masiva y dar fin al genocidio en Darfur.
Conservadores son detractores de sus políticas
Sus críticos lo acusan de no tener experiencia política alguna y de hacer promesas que no va a poder cumplir si fuese elegido Presidente.
Los conservadores tienen recelo respecto a que Obama tiene un pasado musulmán, por vía de su padre africano y de su padrastro y de haber estudiado el Islam durante su infancia en Indonesia.
Uno de los principales retos de Obama será seducir a los votantes hispanos, ampliamente favorables a Clinton durante las primarias.
Debe vencer el tema racial que causó profundas divisiones en el partido, tras una larga campaña por la nominación a la candidatura presidencial.
Pros y contras del republicano. Desventajas en la candidatura de McCain
El candidato republicano cuenta con una amplia ventaja en otro destacado asunto, la guerra contra el terrorismo.
McCain parece tener tres desventajas notables. La primera es su edad. Tiene 71 años y si obtuviera la presidencia durante dos períodos, tendría que mantener una salud a prueba de fuego.
La otra desventaja es su propia afiliación partidista. El veterano senador tendrá que convencer a gran parte del electorado de que vale la pena mantener a un republicano en la Presidencia, después de la crisis de George Bush.
No tiene experiencia en cargos ejecutivos ni en materia económica.
Ventajas para la economía estadounidense
El senador por Arizona apuesta por los Tratados de Libre Comercio y libre mercado.
Además es partidario de los recortes de impuestos.
Los que apoyan su nómina creen que logrará captar los votos independientes, de los hispanos y de mujeres.
El candidato republicano se ha mostrado dispuesto a analizar temas escabrosos como el de la inmigración, el cambio climático y otros.
Tiene en puerta compromisos de tintes tradicionales como el derecho a las armas de fuego.