El Papa Juan Pablo II se dirigió a varios cientos de miles de personas ayer en Italia y beatificó a dos italianos y al español Pere Tarres Claret, que vivieron en el siglo XX.
El Papa de 84 años viajó en helicóptero hasta el centro de la ciudad de Loreto, lugar donde se sitúa una de las basílicas más famosas dedicadas a la Virgen María, para celebrar la beatificación al aire libre.
Una multitud de más de 200,000 personas escucharon al Papa, la mayoría jóvenes que llevaban gorras para protegerse del sol, desde una explanada cercana a la basílica.
El Papa parecía estar relativamente bien de salud pero, como suele ser costumbre últimamente, un ayudante leyó parte de su homilía. El Papa sufre la enfermedad de Parkinson, lo que algunas veces limita su discurso.
La beatificación es el último paso antes de la santidad en la Iglesia Católica. Con la ceremonia del domingo, el Papa ha beatificado a 1,340 personas, más que todos sus predecesores. Además ha declarado a cerca de 500 santos durante su pontificado, que comenzó en 1978.
El pediatra ruso, Leonid Roshal, que actuó como mediador en las crisis de rehenes en la escuela noroseta de Beslán, afirmó que no hubo acciones premeditadas para lanzar una operación de rescate que lograra la liberación de los rehenes.