El papa Juan Pablo II elevó una emotiva plegaria de Año Nuevo, implorándole a los gobiernos del mundo a que trabajen por la paz y los derechos humanos y repudien la guerra y la violencia.
El pontífice le deseó "paz y bienestar"" en el 2007 a una multitud de decenas de miles de feligreses que se congregaron en la Plaza de San Pedro, y a aquellos que lo escuchaban por la radio o lo veían por la televisión. Luego hizo un llamamiento a los líderes mundiales y líderes de organizaciones internacionales y "a todos los hombres y mujeres de buena voluntad".
"Actualmente se habla mucho de los derechos humanos, pero con frecuencia se olvida que necesitan un cimiento estable, no uno relativo, no uno que esté sujeto a opinión"", manifestó el Papa durante su bendición del mediodía a los feligreses.