El papa Benedicto XVI cumplió ayer 82 años, aniversario que celebró en la intimidad, en familia, con su hermano Georg, que se trasladó a la residencia de los papas de Castel Gandolfo, a 30 kilómetros al sur de Roma, para estar con el Pontífice.
La jornada transcurrió con normalidad, como otro día cualquiera, con la diferencia de que llegaron hasta Castel Gandolfo centenares de felicitaciones, entre ellas las del presidente de Italia, Giorgio Napolitano, que resaltó la solidaridad prestada por el Papa a las víctimas y damnificados del terremoto de Los Abruzos.
Benedicto XVI tiene previsto viajar a la zona del terremoto, en el centro de Italia, distante un centenar de kilómetros de Roma en fechas próximas.
Ayer se aseguró que el Pontífice irá a LAquila, la capital de Los Abruzos, la ciudad más dañada por el seísmo.