Elegido el 19 de abril del 2005 para suceder a su querido amigo Juan Pablo II, el líder de la Iglesia católica inició con soltura su cargo de pastor de una enorme grey (congregación).
Extendió su mano a disidentes, los representantes de otras religiones y a países tradicionalmente hostiles a su iglesia.
Pero recientemente, a medida que se aproximaba a sus 80 años, el ex cardenal Joseph Ratzinger ha trazado una posición más enérgica.
Ha rechazado los llamados, incluyendo de obispos de su Alemania natal, para permitir que los católicos divorciados que vuelven a casarse participen plenamente en la iglesia.
Ha advertido a los políticos católicos que deben decidir en cuestiones como el aborto, la eutanasia y el matrimonio que los valores de la fe "no son negociables"". Y ha cerrado las puertas a toda flexibilización del requisito del celibato sacerdotal.
Su persistente defensa de la "familia tradicional"" basada en el matrimonio de un hombre y una mujer ha envalentonado a los obispos italianos, que libran una intensa batalla contra una propuesta del gobierno de extender algunos derechos a parejas no casadas, incluyendo uniones del mismo sexo.
Por cierto Marco Politi, corresponsal en el Vaticano del periódico italiano La Repubblica y biógrafo de Juan Pablo II, considera que el reinado de Benedicto se enfoca principalmente hacia el interior de la Iglesia. El Papa se ha interesado sobre todo en enseñar el catolicismo a los católicos.
"Ratzinger es una gran figura cultural, espiritual e intelectual, pero en el Vaticano ha sido un predicador. Históricamente, un gran profesor no siempre es un gran jefe de estado"", dijo Politi.
"No ha habido reformas internas como para dar suficientes clérigos a los fieles ni nuevas iniciativas en el escenario internacional para el diálogo entre las grandes religiones. Hay mucho catecismo y poca política"".
Uno de los principales escenarios del pontífice para reavivar la fe es Europa, que recientemente dijo estaba encaminada en una dirección "que podría dejarla al margen de la historia"".
Pero Benedicto ha luchado por contener la ola secular.
Perdió terreno en la España católica, que aprobó el matrimonio homosexual, y ahora ha puesto la mira en su propio terreno.
Casi 3.5 millones de fieles acudieron en este segundo año de pontificado a las audiencias generales de los miércoles, ángelus dominicales.
El nombramiento del cardenal Tarcisio Bertone como nuevo "número dos" del Vaticano, los viajes a España, Polonia, Alemania y Turquía, la polémica por sus citas sobre Mahoma y la publicación del libro sobre Jesús son algunos de los hechos más destacados.