El discurso del papa Benedicto XVI a la Asamblea General de las Naciones Unidas fue un claro llamado a los países al uso del diálogo y, sobre todo, de acciones multilaterales para lograr la solución de los conflictos.
La petición llega en un momento en el que, según el jefe de la Iglesia católica, "el consenso multilateral sigue padeciendo una crisis a causa de su subordinación a las decisiones de unos pocos".
Como ya hicieron sus predecesores Pablo VI en 1965 y Juan Pablo II en 1979 y 1995, Benedicto XVI intervino ante los representantes de los 192 países miembros de la Asamblea General de la ONU en el marco de su viaje a Estados Unidos, que comenzó el pasado día 15 y terminará mañana.
En su denso y largo discurso, el obispo de Roma tocó una de las cuestiones que ya había expresado al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en el encuentro del pasado miércoles en la Casa Blanca: la necesidad de la diplomacia internacional para solucionar las crisis.
En aquella ocasión instó a Bush a seguir ocupándose de solucionar conflictos, pero "con el apoyo paciente de la diplomacia internacional" y hoy lo repitió en la sede de la ONU.
Joseph Ratizinger indicó que cuestiones como la "seguridad, los objetivos del desarrollo, la reducción de las desigualdades locales y globales, la protección de recursos y del clima" necesitan "que todos los responsables internacionales actúen conjuntamente".
Además, recordó a la ONU que tiene el "deber" de intervenir para proteger a la población ante crisis humanitarias o violaciones de derechos, cuando sus Estados no lo hagan.
"Si los Estados no son capaces de garantizar esta protección, la comunidad internacional "debe intervenir con los medios jurídicos previstos por la Carta de las Naciones Unidas y otros instrumentos internacionales", apuntó.