El presidente mexicano, Felipe Calderón, dio la bienvenida al papa Benedicto XVI al llegar a este país para una visita apostólica de tres días y dijo que su presencia "adquiere un significado enorme en las horas aciagas" que atraviesa la nación.
Por su parte, el papa Benedicto XVI exhortó a los mexicanos a fortalecer la convivencia pacífica, basada en el respeto a los derechos humanos, libre de "las tinieblas que ofuscan y atenaza" a un continente que está llamado a vivir en la esperanza.

En la ceremonia de bienvenida en el aeropuerto internacional de El Bajío, en la localidad central de Silao, el Pontífice destacó la necesidad promover la esperanza, pues cambia la existencia concreta de cada hombre y mujer y genera un "compromiso concreto de caminar a un mundo mejor".
Condenó cualquier tipo de forma de violencia en la sociedad y dijo que pedirá a Dios y la Virgen de Guadalupe que bendiga al pueblo mexicano, pero sobre todo a aquellos que sufren resentimientos y diversas formas de violencia.
Además, durante el viaje a la ciudad de México, el papa Benedicto XVI condenó la violencia del narcotráfico en el país de México, e instó a un diálogo en Cuba para buscar nuevos modelos que reemplacen el marxismo, en el comienzo de un peregrinaje a ambos países latinoamericanos.
Benedicto dijo que la “idolatría del dinero” es la causa subyacente de la violencia que se ha cobrado más de 47,000 vidas en México desde 2006, cuando el Gobierno intensificó su combate al narcotráfico. Consideró que esa violencia destruye en particular a los jóvenes de este país, y que la “enorme responsabilidad de la Iglesia es educar la conciencia, enseñar la responsabilidad moral, arrancar la máscara (de) la idolatría del dinero que esclaviza a la humanidad, y desenmascarar las falsas promesas, esta mentira detrás” de la cultura de la droga.
Además resaltó que, en el caso de Cuba, “Hoy resulta evidente que la ideología marxista, como fue concebida, no responde ya a la realidad”. “Así que se tienen que encontrar nuevos modelos, con paciencia y en una forma constructiva”.
El papa indicó que la visita de Juan Pablo II a Cuba representó el inicio de un lento proceso de diálogo y cooperación entre Iglesia y Estado en la Isla.
La gira de una semana a México y Cuba, la primera de Benedicto XVI a ambos países, será una prueba de resistencia para el pontífice, que cumple 85 años el mes próximo.
Al igual que en Cuba, la visita a México traerá a muchos habitantes remembranzas de los viajes que realizó Juan Pablo II.
El antecesor de Benedicto fue recibido de forma apoteósica en sus cinco visitas a México, cuyos fieles lo consideran prácticamente uno de los santos patronos de la nación.