Panetta estuvo en la primera fila en la audiencia general semanal en el auditorio de la Santa Sede, donde se congregaron unas 1.000 personas. Después del mensaje papal, Panetta y varios miembros de su personal hicieron fila para saludar al pontífice, quien les obsequió rosarios. Panetta besó la mano del Papa y este le dijo: "Gracias por ayudar a proteger el mundo''.
Panetta, un católico ferviente, está en Roma como parte de una gira de una semana por Europa para conversar con ministros de defensa sobre los conflictos en Afganistán y Malí. Se prevé que será su último viaje al exterior como jefe del Pentágono, ya que desde hace tiempo planea dejar el cargo una vez que se confirme un sucesor.
El pontífice ha exhortado insistentemente a la paz, particularmente en Siria, y ha instado a la comunidad internacional a no escatimar esfuerzos para concretar un acuerdo político. Recientemente aprovechó su mensaje del Año Nuevo en el Vaticano para instar al fin de la guerra civil en Siria. También ha implorado la paz en el Oriente Medio y confió en que Jerusalén sea algún día "una ciudad de paz y no de división''. La del miércoles fue la tercera audiencia papal de Panetta.