El ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle, dio validez a los indicios que apuntan que los servicios secretos de ese país pincharon un teléfono celular de la canciller Ángela Merkel.
“Sin motivos ni indicios muy serios no hubiésemos dado un paso diplomático de esta gravedad”, aseguró Westerwelle tras reunirse con el embajador estadounidense en Berlín, John B. Emerson, convocado por Exteriores de forma urgente por este conflicto bilateral.
A su juicio, Washington debe aportar ahora una “explicación seria y sin vacíos”, además de “sincera”, sobre sus actividades de seguimiento en Alemania, algo que “entre socios y aliados” no es “de ninguna forma aceptable”.
“Si se confía, no se espía. Y si se hace, entonces se daña la amistad”, argumentó Westerwelle, que exigió “la verdad ahora”.
“Se deben poner ahora todas las cartas sobre la mesa”, apostilló el ministro.
La información de que dispone Berlín a este respecto es “tan seria” que era “necesario” dar este paso, agregó el ministro en funciones.
Westerwelle añadió que el embajador estadounidense le ha asegurado que transmitirá “con toda claridad” y “la mayor urgencia” la posición alemana a su Gobierno.
Se trata de la primera vez desde la II Guerra Mundial que un ministro de Exteriores alemán convoca al embajador de un país aliado.
El Gobierno alemán confirmó que tiene informaciones que apuntan a que el espionaje estadounidense pinchó un teléfono celular de Merkel y dio a conocer que la canciller había llamado por teléfono al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para exigir una explicación.
“El Gobierno federal recibió informaciones que apuntan a que el teléfono celular de la canciller es espiado, posiblemente por los servicios americanos. Hemos pedido enseguida a nuestro socio americano una amplia e inmediata aclaración”, manifestó el portavoz del Ejecutivo alemán, Stefen Seibert.
Según el diario Die Welt”, la inteligencia alemana sospecha que Estados Unidos pinchó un celular que Ángela Merkel utilizó entre octubre de 1999 y el pasado julio.
El número de ese teléfono, según el periódico, aparece en los documentos del exanalista de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense Edward Snowden, que vive en Rusia después de desvelar el programa de espionaje masivo de Estados Unidos y pedir asilo en Moscú.
Según informaciones de Die Welt, los estadounidenses solo lograron intervenir este aparato de la canciller, de la casa Nokia, pero no el teléfono inteligente de la BlackBerry con que la canciller lo sustituyó desde julio.
Por su parte, el rotativo alemán Frankfurter Allgemeine Zeitunginformó que el teléfono de Merkel al que tuvieron acceso los servicios de inteligencia estadounidenses era el que le proporcionó su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), y no el dispositivo oficial.
Un portavoz de la Oficina Federal para la Seguridad en las Tecnologías informáticas (BSI) confirmó asimismo al “Süddeutsche Zeitung” que el teléfono intervenido no estaba asegurado por su personal.
Asunto de confianza
La canciller alemana, Ángela Merkel, dijo que la confianza entre Estados Unidos y sus socios debe ser restaurada tras las denuncias de que el sistema de inteligencia estadounidense espió su teléfono celular, e insistió que no debe haber “espionaje entre amigos”.
Merkel se quejó ante el presidente Barack Obama en una conversación telefónica tras recibir información de que su teléfono celular podría haber sido monitoreado.
La Casa Blanca sostiene que no espía ni espiará las comunicaciones de Merkel, pero no se refirió a lo que pudiera haber ocurrido en el pasado.
En su primer comentario público al respecto desde que se diera a conocer la noticia del espionaje, Ángela Merkel indicó que le dijo a Obama que “no puede haber espionaje entre amigos”.
“Necesitamos confiar entre aliados y socios”, dijo Merkel al llegar a una reunión de alto nivel entre los 28 líderes de la Unión Europea. “Dicha confianza debe ser reconstruida ahora. En eso tenemos que pensar”.
La canciller insistió que Estados Unidos y Europa “encaran desafíos comunes; somos aliados”. Pero, agregó, “dicha alianza solo puede estar cimentada en la confianza”.
Ronald Pofalla, jefe del gabinete de Merkel, dijo que las autoridades le dejarían “muy claro” al embajador estadounidense John B. Emerson “que esperamos que todas las dudas pendientes sean aclaradas”.
La Embajada estadounidense dijo que no haría comentarios al respecto.