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Bienes de Gandhi a la India

La subasta se catapultó en la medida en que Nueva Delhi envió a sus diplomáticos a detener la venta.


U na casa de subastas vendió varios objetos que pertenecieron al padre de la independencia de India, Mahatma Gandhi, por 1,8 millones de dólares, desafiando una orden de cancelar la venta a pedido del dueño de los artículos.

Un empresario indio compró los objetos, entre ellos las emblemáticas gafas redondas del líder de la no-violencia, durante una controversial subasta, que se llevó a cabo pese a que el vendedor, James Otis, dijo que había pedido a la casa de remates Antiquorum Auctioneers "retirar los objetos de la subasta y me los devuelva".

Los subastadores anunciaron que darán un plazo de dos semanas antes de entregar los artículos al comprador, para solucionar las posibles disputas legales en torno al caso.

 

El Gobierno indio intervino al declarar que esos objetos pertenecieron al padre de la independencia india y por lo tanto son patrimonio nacional que debe ser restituido al país.

Nueva Delhi mostró muy claramente su ira, como también lo hizo la gente en la calle, desde que Otis sacó a subasta las posesiones de Gandhi.

Estas incluían sus famosas gafas, sus sandalias de cuero, un reloj de bolsillo y un cuenco y un plato de metal en el que el héroe indio comió su última cena antes de que lo asesinaran en 1948.

 

Pero en la casa de subastas reinaba la confusión sobre si finalmente la puja iba a tener lugar o no.

Algunos de los hombres más ricos de la India, y sus representantes, se mantenían a la espera entrando y saliendo del pequeñísimo salón dispuesto por la casa de subastas y en el que los subastadores tenían que luchar contra la multitud de periodistas y camarógrafos para hacerse escuchar.

Puja febril

 

El anuncio llegó de repente. Habría subasta de los objetos de Gandhi: el lote 364.

"Abro la subasta con 20.000 dólares, se ofrecen 30.000", dijo el subastador.

En pocos segundos, los números aumentaban. 100.000, 200.000 dólares.

 

Las apuestas fluían por varias vías: el teléfono, internet, en persona, mediante emisarios. Alguien, cuya identidad desconocíamos, hizo una apuesta desde el Reino Unido, 600.000 y el martillo se suspendió en el aire.

Vendido. Por 1,8 millones de dólares. Al final el martillo selló la venta.

El comprador fue uno de los hombres más ricos del subcontinente indio, el presidente de la cervecería United Breweries, Vijay Mallya.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América