Relatos
- Medidas
- Isabel Mejía le prohibió a su hijo asistir a la fiesta, aduciendo problemas de dinero, y así le salvó la vida.
- Tristeza
- La socorrista Telda Escobar dijo que no perdió, pero le tocó identificarlos.
- Curiosidad
- Carlos Souto pasó una hora observando la fachada de la discoteca.
La justicia brasileña ordenó el embargo de los bienes de los propietarios de la discoteca Kiss de la ciudad de Santa María, en la que un incendio el domingo dejó al menos 234 muertos, según el portal de noticias G1 que cita fuentes oficiales.
La medida fue solicitada para garantizar el posible pago de indemnizaciones en caso de que los dos dueños del establecimiento, arrestados ayer, sean considerados como responsables por el incendio más trágico de Brasil en los últimos cincuenta años.
“El propósito de la medida es garantizar el derecho de las personas a una futura indemnización, de modo colectivo e igualitario, para todos los familiares de las víctimas de la tragedia”, afirmó el defensor público general del estado brasileño de Río Grande do Sul, Nilton Arnecke, en declaraciones al portal G1.
El embargo tanto de los bienes de la compañía propietaria de la discoteca Kiss como de los dos socios de dicha empresa, solicitado por Arnecke, fue ordenado en la noche del lunes por el juez Afif Simoes Neto, del foro penal de Santa María, ciudad del estado de Río Grande do Sul, fronterizo con Argentina y Uruguay.
La Policía arrestó a cuatro de las personas a las que investiga como posibles responsables por la tragedia, entre ellos los dos dueños de la discoteca y dos de los músicos de la banda que se presentaba en el establecimiento en el momento en que comenzó el incendio.
Uno de los propietarios, Elissandro Spohr, fue arrestado en la vecina ciudad de Cruz Alta, donde, según su abogado, había viajado para ser atendido en un hospital con síntomas de intoxicación respiratoria, por temor a permanecer en la ciudad de Santa María.
El otro propietario, Mauro Hoffmann, fue detenido al presentarse en la comisaría de Santa María y luego de que la Policía fracasara en diferentes operaciones para localizarlo.
La Policía aún no ha podido establecer si la discoteca, con capacidad para 691 clientes, según los bomberos, tenía exceso de aforo en la noche de la tragedia.
Pese a que los bomberos aseguran que el establecimiento cumplía las exigencias de seguridad por lo menos hasta la última inspección, la licencia de funcionamiento del establecimiento estaba vencida desde agosto del año pasado.
Igualmente se investiga por qué no funcionaron los extintores de incendio y si los vigilantes impidieron la salida de los clientes sin pagar la cuenta.
Además de los propietarios de la discoteca, arrestaron a dos integrantes del grupo Gurizada Fandangueira, la banda a la que se atribuye el origen del incendio en el local.
Ambos fueron detenidos en una ciudad vecina, a la que acudieron para despedirse del acordeonista de la banda, Danilo Jaques, que pereció en el incendio.
Según relatos de supervivientes, el incendio comenzó cuando un integrante del grupo encendió un artefacto pirotécnico cuyas chispas alcanzaron la espuma utilizada como aislante acústico en el techo de todo el establecimiento.
Funeral en Paraguay
Momentos de dolor se vivieron durante el entierro en las afueras de Asunción, del joven paraguayo Guido Ramón Brítez Burró, una de las 234 víctimas mortales del incendio de la discoteca Kiss en Santa María.
Los restos de Brítez Burró, de 21 años y estudiante de la carrera de Zootecnia de la Universidad Federal de Santa María (UFSM) de Brasil, fueron sepultados en el cementerio de Villa Elisa, cerca de la capital.
Una larga caravana de vehículos que trasladaban a los padres, familiares y amigos del joven fallecido acompañaba al féretro desde un sanatorio asunceno hasta ese cementerio, donde el llanto y la consternación marcaron la despedida al estudiante universitario.
“Fue una desgracia terrible. Una pena lo que le sucedió a mi sobrino. La familia está muy dolida”, expresó uno de los tíos del joven fallecido, Juan Burró.
Los familiares de Guido Ramón, sus excompañeros de secundaria y amigos pronunciaron emotivas palabras durante la ceremonia, a la que asistieron un centenar de personas.