Bill Richardson, el único precandidato de origen hispano, desistió ayer de seguir luchando por la candidatura presidencial demócrata después de los malos resultados que registró en Iowa y Nueva Hampshire.
Elogió a todos sus rivales demócratas, pero no dio su respaldo a ninguno. Exhortó a los votantes a "estudiarlos de manera larga y reflexiva".
Richardson dijo que si bien estaba en desventaja en las encuestas, muchos de sus rivales se habían acercado a sus posiciones con respecto a Irak y la educación de la juventud, entre otros problemas.
"A pesar de una desventaja financiera y política abrumadora, estoy orgulloso de la campaña que realizamos... y más importante aún, de la influencia que tuvimos sobre los asuntos más importantes para el futuro del país", dijo.