El primer ministro británico, Tony Blair, continuó ayer sus esfuerzos para lograr el apoyo internacional a su bélica postura contra el régimen iraquí, mientras que una ministra de su gabinete amenazó con renunciar y decenas de miembros de su Partido Laborista podrían rebelarse también.
La secretaria de Desarrollo Internacional, Clare Short, describió a Blair como un "temerario", y dijo que dimitiría si hubiera una guerra contra Irak sin el aval de la ONU. Blair advirtió sobre la necesidad de mostrar a Bagdad un frente unido.