El primer ministro británico Tony Blair, cuya credibilidad se vio severamente afectada ante la inexistencia de armas de destrucción masiva (ADM) en Irak, consideró renunciar en junio pero fue disuadido por cuatro miembros de su gobierno, según la BBC.
Los ministros Charles Clarke (Educación), John Reid (Salud), Tessa Jowell (Cultura) y Patricia Hewitt (Comercio e Industria) se acercaron por separado a Blair que, según ellos, "reconsideraba seriamente" su papel como jefe del gobierno laborista, según la BBC.
Un portavoz de Downing Street reafirmó ayer que Blair siempre expresó que conduciría a los laboristas a las próximas elecciones.
Estas informaciones harán que reaparezcan nuevamente los análisis y cálculos sobre la duración política de Blair, a unos días de que se divulgue algo que se anuncia difícil: la publicación el miércoles de un informe sobre los errores de los servicios de inteligencia en la evaluación de la amenaza iraquí.
Por su parte el presidente George Bush, aliado de Blair señaló que Estados Unidos "hizo lo correcto al entrar en Irak. "Estados Unidos es más seguro hoy gracias a lo que hicimos", declaró ante una multitud en Pensilvania.
"Retiramos a un enemigo declarado de EU, que tenía la capacidad de producir armas de destrucción masiva y que podía haber dado esa capacidad a los terroristas que quisieran adquirirlas".