EL PRIMER ministro Tony Blair defendió ayer su nuevo proyecto de ley antiterrorista que prevé convertir en delito la "glorificación" del terrorismo, al afirmar que su país se limita a alinearse con sus socios europeos tras los atentados de julio.
El gobierno reveló a los partidos de la oposición varios aspectos de esta ley para tratar de obtener su acuerdo antes de la publicación del texto, a mediados de octubre.
Uno de los aspectos más polémicos del proyecto es la intención de llevar a tres meses contra los 14 días actuales la duración de la detención provisoria de los sospechosos de terrorismo.
Los alicientes al terrorismo y su "glorificación" se convertirán en delitos castigados con prisión, así como la difusión de publicaciones que alienten los atentados o faciliten su preparación.
Estas disposiciones han generado una controversia sobre el equilibrio que debe encontrarse entre la preocupación por la seguridad y los valores tradicionales de libertad de expresión, sagrados en Gran Bretaña.
Al ser interrogado por la BBC al margen de la cumbre de las Naciones Unidas en Nueva York, Blair insistió en que las personas que solicitan el asilo en Gran Bretaña deben "obedecer las reglas" y abstenerse de defender al terrorismo.
"Después de actos terroristas, casi todos los países europeos reforzaron" su legislación, declaró el primer ministro británico.
Gran Bretaña ha sido criticada en el pasado por dar el asilo político a los predicadores radicales o a personas buscadas en su país por haber participado en la preparación de atentados.
Desde principios de agosto, las autoridades británicas también arrestaron a 17 extranjeros, cuyas identidades no fueron reveladas.
Blair defiende proyecto de ley antiterrorista
Despúes de los atentados de julio las reglas del juego han cambiado.