El presidente nicaragüense, Enrique Bolaños, reiteró ayer, que como jefe del Estado y jefe supremo de las fuerzas armadas, es el único con potestad de decidir si el Ejército destruye sus 2,100 cohetes tierra-aire rusos.
La eventual destrucción de ese armamento es parte de la propuesta de Bolaños sobre un "Balance razonable de fuerzas en Centroamérica", que incluiría una reducción de la capacidad bélica en el área, para lo que debería existir "un plan" en diciembre de 2004.
Explicó que para disparar uno de esos cohetes no hay que reunir a al Legislativo y pedirle permiso, "sería ridículo, se dispararán el día que yo quiero", ironizó.
La polémica la desató el pasado sábado el máximo líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Daniel Ortega, quien dijo que la Asamblea Nacional debe decidir si los cohetes deben de reducirse en su número o destruirse, como exige Estados Unidos.