Los bolivianos dilucidarán hoy en las urnas la suerte de su mayor tesoro natural, el gas en un histórico referendo que abrirá su democracia a la participación directa.
La consulta, en que estarán en juego unos 53 billones de pies cúbicos de reservas del hidrocarburo, podrá cambiar la estructura económica de la nación andina, la más pobre de América del Sur.
Simultáneamente, el voto para el que están habilitados cerca de 4.5 millones de los 8.3 millones de ciudadanos, definirá el destino del gobierno que conduce el independiente Carlos Mesa.
Aguerridos sectores sindicales y campesinos le exigen dejar de lado la consulta, nacionalizar los hidrocarburos y expulsar del país a las petroleras extranjeras que los explotan y comercializan, bajo contrato, desde 1996.
No obstante, la suspensión de un corte de carreteras en el sudeste boliviano y el tránsito expedito de vehículos al norte de La Paz contribuyeron a un clima de relativa calma después de varios días de manifestaciones de quienes estan en contra del referendo.