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Bolivia necesita un presidente indígena


La coyuntura que vive Bolivia debería conducir a que esta nación tenga un presidente indígena, con un gabinete multiétnico en convivencia con la clase política tradicional, opinó el nuevo gobernante boliviano, Carlos Mesa.
“Si estamos en la idea de que este es un país diverso y que la unidad en la diversidad es posible, deberíamos tener un presidente indígena con un gabinete de kjaras (blanco en la lengua aymara) o mestizos”, aseguró el mandatario en una entrevista con EFE.
Según Mesa, que llegó al poder el pasado viernes tras la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada, debería darse la posibilidad “a todos, mujeres y hombres, indígenas o mestizos, blancos o de cualquier origen, a acceder a la presidencia de Bolivia”.
Sin embargo, advirtió que no es posible plantear la opción de un gobierno solo de indígenas, “porque es una lógica de polarización” en la que no se puede caer.
Recordó que este grupo social ha estado “casi totalmente excluido” en la historia boliviana y criticó a la elite que ha dirigido tradicionalmente al país al señalar que “no ha leído adecuadamente la realidad”, donde existen “movimientos populares desbordados” dentro de un mundo cada vez más globalizado.
Mesa, periodista e historiador, rememoró la revolución obrera y campesina de 1952, que logró la inserción y la modernización de amplios sectores sociales, para indicar que la solución que otorgó esa medida en las últimas décadas no es compatible con la coyuntura actual.
Mesa, advirtió ayer, en una entrevista con EFE, que el hundimiento de su gobierno “será el de los partidos y el de la democracia”, y pidió a las fuerzas políticas que colaboren en su gestión porque, agregó, “todos estamos en el mismo barco”.
Mesa hizo un llamamiento a los partidos políticos tradicionales, a la oposición, a los inversores y a los sectores sociales para que entiendan la gravedad de los hechos ocurridos las últimas semanas en las que más de 70 personas perdieron la vida en enfrentamientos.
“El movimiento popular tiene que entender que una presión insoportable nos lleva a todos a perder, a ellos, a mí y al país”, sostuvo el mandatario.
El presidente boliviano consideró que la tregua concedida a su gobierno por los sectores sociales, que se movilizaron contra el proyecto de venta de gas y para pedir la renuncia del anterior mandatario, “es insuficiente” ante la complejidad del contexto nacional y la grave crisis económica.
Aseguró a EFE que la negociación con el movimiento campesino del altiplano, que ha dado de plazo al gobierno de 90 días, “será racional en una primera fase”. “Pero si no tenemos éxito -añadió- tomaremos posiciones más claras sobre lo que podemos y no podemos hacer”.
A los partidos políticos, que han quedado excluidos del ejecutivo en una fórmula inédita de gobierno, les pidió que “se den cuenta de que estamos en el mismo barco, que nos vamos a hundir juntos y que contribuyan (a evitarlo)”.
“Bolivia se encuentra ante un shock muy fuerte por la violencia, los muertos y la confrontación”, aseguró el gobernante tras reconocer que la situación del país ha propiciado peticiones de “federalismo, autonomía y de profundización de la descentralización” que deben ser estudiadas.
Sin embargo, rechazó que Bolivia camine hacia “la ruptura o el secesionismo”, sino a una mayor autonomía que exigen regiones del oriente y del sur boliviano, como Santa Cruz o Tarija.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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