El presidente Evo Morales dijo que envió una carta a los gobernadores opositores para un diálogo y dos ya aceptaron la invitación luego de violentos disturbios esta semana en los que murieron ocho personas.
Varios gobiernos latinoamericanos han manifestado su respaldo a Morales ante crisis e, incluso, el presidente venezolano Hugo Chávez manifestó el jueves su disposición a defender militarmente a Bolivia.
El jefe de las Fuerzas Armadas de Bolivia, general Luis Trigo, replicó ayer a Chávez. "No permitiremos que ningún militar de fuerza extranjera pise territorio nacional", dijo Trigo, que se ha manifestado leal a Morales.
Trigo y los otros comandantes castrenses comparten frecuentes actos públicos con el mandatario, y recientemente expresó su apoyo al orden "legalmente constituido".
Tras la invitación pública de Morales a los prefectos, el gobernador opositor de Tarija, Mario Cossío, dijo que viajará a La Paz tras haber recibido la carta y aceptado el pedido de una reunión.
En Santa Cruz al oriente, el secretario de Autonomía de la prefectura, Carlos Dabdoub, declaró que "todos comulgamos en que hay que buscar un punto de encuentro".
En un discurso en la región central de Cochabamba, Morales dijo que los grupos opositores autonomistas "tienen todo el derecho a rechazar la nueva constitución, pero con el voto y no con la violencia".
Morales dijo que en la carta a los prefectos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija los convocaba a una reunión "inmediata" en La Paz y aseguró que llevará adelante un diálogo no sólo con ellos, también con alcaldes y dirigentes sociales y sindicales.
"El primer paso será pacificar el país y en segundo lugar ponernos de acuerdo en una metodología", dijo en rueda de prensa.
"Esta no es una lucha (de los opositores) por el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), (sino) es una conspiración a la democracia que busca dividir Bolivia con influencia externa. No vamos a permitir que embajadores vengan a dividir Bolivia", dijo en el aniversario de ciudad de Quillacollo, al centro del país.
Morales declaró non grato al embajador estadounidense Philip Goldberg y pidió su salida del país el miércoles tras acusarlo de confabular con sus opositores. El diplomático aún continuaba en Bolivia.
Aunque las protestas se iniciaron por la devolución de los fondos que el gobierno descontó a las regiones para pagar un bono a los ancianos, la disputa es esencialmente el rechazo de regiones que impulsan su autonomía al proyecto constitucional que promueve Morales, la misma que debe ser aprobada en referéndum.
Morales reiteró que está dispuesto a "compatibilizar" el proyecto constitucional con los estatutos de autonomía que las cuatro regiones aprobaron en consultas regionales desautorizadas por el gobierno.
La violencia se desbordó el martes en Santa Cruz reducto opositor en el oriente con la toma y saqueo de oficinas del gobierno y empresas estatales. Se extendió a Beni y Tarija donde se registraron tomas y saqueos.
El jueves, choques entre grupos leales a Morales y militantes opositores autonomistas dejó ocho muertos, la mayoría por bala, y 36 heridos en Cobija al norte de La Paz, fronteriza con Brasil y capital del departamento amazónico de Pando. Ocho de los fallecidos son campesinos.
El gobierno perdió el control de las cuatro regiones donde las oficinas gubernamentales fueron intervenidas por opositores.