El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, condenó la muerte de civiles tras el ataque aéreo de las fuerzas de seguridad de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a dos camiones de combustibles robados por el Talibán que causaron la muerte de al menos 90 personas.
Mohammed Omar, gobernador de la provincia de Kunduz, donde se produjo el ataque, dijo que la mayoría de los muertos eran insurgentes, aunque otras autoridades locales aseguran que unos 30 civiles murieron.
La OTAN lamentó lo ocurrido indicando que creían que en el área había sólo insurgentes del talibán.
El secretario general de la Alianza del Atlántico Norte, Anders Fogh Rasmussen, dijo que el comandante de las Fuerzas Internacionales en Afganistán, general Stanley McChrystal, prometió una investigación a fondo de lo que había ocurrido.
La OTAN confirmó a la BBC que el bombardeo aéreo se efectuó en la provincia de Kunduz, en el camino principal hacia Baghlan, después de que los camiones fueran descubiertos cerca del río que da nombre a la provincia.
Según el Gobernador de Kunduz, el objetivo del ataque fueron los camiones cisterna con combustible que circulaban por la zona, tras haber sido hurtados.
UE se pronuncia.
Varios Gobiernos europeos expresaron su preocupación por la posible muerte de civiles en un bombardeo de las tropas internacionales lideradas por la OTAN.
“Todas las víctimas civiles son lamentables”, dijo el ministro de Asuntos Exteriores sueco y de turno de la Unión Europea (UE), Carl Bildt.
Su colega británico, David Miliband, pidió una investigación “rápida y urgente” sobre el suceso, en el que según testigos han fallecido decenas de civiles, algo que la propia OTAN pone aún en duda.