La integridad de algunos edificios del corazón colonial de Manila peligra debido a las decenas de bombas de la II Guerra Mundial que permanecen enterradas.
El hecho está afectando a las obras de reconstrucción del antiguo ayuntamiento de Intramuros frente a la catedral más famosa de la capital.
"El riesgo de que exploten siempre existe, el daño al edificio depende de si afecta a uno de los pilares o no. Si no golpea a los pilares, quedará dañado pero no estará en peligro", explica Jojo Capacete, jefe de operaciones en Manila de Bactec, empresa especialista en desactivación de explosivos.
Pese a que se han hallado centenares de bombas desde que terminó la II Guerra Mundial, Bactec calcula que cerca de un millar quedan ocultas en el área metropolitana de la ciudad.
"Por suerte apenas han ocurrido incidentes, sólo recuerdo uno importante en Intramuros hace más de 30 años, cuando hubo varios heridos por una de esas bombas", recuerda Capacete.
Bactec es una empresa privada, que se encarga de recoger los artefactos y entregárselos para que los desactive la compañía.
"Primero las traemos aquí y cuando tenemos una buena cantidad las detonamos todas juntas para que queden desactivadas", afirma Capacete.