Los puertorriqueños, tras dos días de la visita de Donald Trump a la isla, mantienen todavía la indignación por las palabras y los gestos del presidente estadounidense, quien dejó la impresión de no haber entendido la magnitud de la tragedia del huracán María.
Los comentarios en cualquier rincón de Puerto Rico revelan un descontento por una visita de 5 horas en la que algunos vieron un comportamiento que no sirvió bien para que conociera cuáles son las necesidades de una población por la falta de servicios básicos y ayuda humanitaria.
"Se cree que somos como los monos en el zoológico, que les tiras cacahuetes y se quedan contentos. ¿Pero qué es esto? Qué vergüenza", señaló Darelis Cuzco, una profesora universitaria de 40 años para quien los puertorriqueños se merecían un mayor respeto por parte de Trump, su presidente, pese a que no pueden votar.