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Bosques panameños podrían ser pulmones del mundo


Pero esta idea puede cambiar drásticamente cuando empiece a regir el Protocolo de Kioto, firmado por la mayoría de los países y ratificado recientemente por Rusia.
Dentro del Protocolo de Kioto, se establecen mecanismos para reducir las emisiones de gases tóxicos a la atmósfera que han provocado el calentamiento del planeta.
Uno de estos mecanismos es el de desarrollo limpio y el pago de bono de carbono.
De acuerdo con Iván Valdespino, directivo del proyecto del Corredor Biológico Mesoamericano por parte de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), los bonos de carbono son un mecanismo creado para que los países industrializados se responsabilicen por sus emisiones de gases.
Los países que emiten una gran cantidad de C02 a la atmósfera, como forma de compensación compran bonos de carbono, es decir, pagan a países con gran riqueza forestal como Panamá por mantener sus bosques, indicó Valdespino.
De acuerdo con los pronósticos, las emisiones de gases contaminantes, sobre todo de dióxido de carbono, aumentarán en los países industrializados en un 17% en los próximos 10 años a pesar de los compromisos por reducirlos.
Los países que firmaron el Protocolo de Kioto se comprometieron a reducir estas emisiones en una media de 5.2% hasta el 2012 respecto a los niveles de 1990.
La Unión Europea se comprometió reducir sus emisiones al menos 8% como promedio para el quinquenio 2008, Estados Unidos en un 7%. Canadá y Japón 6%.
El Protocolo de Kioto incluye seis gases; gas carbónico (CO2), metano, óxidonitroso, hidro-fluoro-carbonos, per-fluoro-carbonos, y hexafluorurode sulfuro.
"Como todos sabemos, los bosques son los pulmones del planeta y en el proceso de purificación liberan carbono, y los países industrializados pagan por tonelada, y a este proceso se le conoce como bonos de carbono".
Esta es una buena oportunidad para Panamá, porque todavía el 40% de la superficie del país es boscosa, indicó el director del Corredor Biológico Mesoamericano por parte de la ANAM.
El mercado de carbono se viene desarrollando a nivel mundial desde 1996, pero sólo en los últimos años adquirió mayor fuerza y se estima que en el año 2002 se transaron bonos equivalentes a 70 millones de toneladas.
Por esta razón la administradora de la ANAM, Ligia Castro de Doens, viajó en el día de ayer a Argentina para participar en la conferencia de las partes sobre cambio climático, donde participan los principales emisores de gases.
Valdespino, explicó que Panamá durante el desarrollo de la conferencia ha presentado un paquete de 30 proyectos, de los cuales 14 han despertado el interés de los participantes.
Entre los proyectos está la limpieza de la bahía y dos sobre el manejo de desechos sólidos.
Lo más importante de los bonos de carbono, señala el funcionario de la ANAM, es que los fondos no son reembolsables.
De ser acogida la propuesta de Panamá, con respecto al saneamiento de la bahía, solamente se utilizaría la mitad del préstamo que pretende otorgar el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para este propósito.
Pero con los bonos de carbono no sólo se puede beneficiar el Estado panameño, sino que esto abre una oportunidad para la empresa privada para desarrollar planes de reforestación, en las zonas degradadas y crear una industria lucrativa.
El CO2 constituye el 80% de todas las emisiones contaminantes.
En los últimos 20 años se registraron los 15 años más calurosos desde el año 1900.
Sólo entre 1980 y 2000, en los países tropicales, se han perdido en promedio 17 millones de hectáreas de bosques por año. Chile ya compró bonos de carbono, principalmente a China.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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