El Gobierno brasileño advirtió hoy que no será basurero de ningún país al referirse a las 1.400 toneladas de residuos domésticos importadas del Reino Unido y que permanecen en varios puertos del país.
"Brasil no será el basurero del planeta. Vamos a multar, vamos a mandar de regreso esa basura y a exigirles responsabilidad a los países que tienen un discurso ambiental muy avanzado y que envían su basura química a países en desarrollo", afirmó hoy el ministro de Medio Ambiente, Carlos Minc.
Unos 90 contenedores con basura doméstica que incluye además baños químicos, pañales, condones, jeringas usadas y residuos de electrónica fueron descubiertos en los últimos meses en los puertos brasileños de Santos y de Río Grande, y algunos estarían en el país desde noviembre del año pasado.
Los contenedores llegaron a Brasil procedentes del Reino Unido, cuyas autoridades anunciaron que repatriarán las basuras y sancionarán a los responsables.
Minc dijo que el Reino Unido se comprometió a crear reglas internas rigurosas "para no permitir que su basura sea enterrada en países que no tienen condiciones financieras y tecnológicas para tratarla".
La advertencia del ministro coincidió con una reunión de autoridades de varios puertos de América convocada por la OEA en Foz de Iguazú para tratar precisamente los asuntos ambientales y en la que responsables por terminales brasileños, consultados por Efe, admitieron desconocer desde cuándo ocurre ese problema.
"La autoridad portuaria solo sabe lo que hay en un contenedor por la guía de importación. Quien tiene que fiscalizar si la carga corresponde con lo que dice la guía es la aduana, pero la fiscalización se hace por muestreo", dijo a Efe la gerente de Medio Ambiente de la Agencia Nacional de Transportes Acuáticos, María Luiza Gusmao.
"Por esa razón no sabemos si fueron desembarcados en Brasil otros contenedores con basura antes de los primeros que fueron descubiertos en Río Grande", agregó.
La primera carga, en el puerto de Río Grande, estado de Río Grande do Sul, fue descubierta por una llamada anónima que alertó a los fiscales de la Aduana.
Según Marcos Medeiros, inspector de la Aduana de Río Grande, el temor es que Brasil esté en la mira de mafias europeas que dominan algunos basureros y que desvían cargas hacia otros países ya que los vertederos europeos están copados y a que el tratamiento de esos residuos es muy costoso.
Los desvíos fueron denunciados por el escritor italiano Roberto Saviano en el libro "Gomorra", que recientemente fue llevado al cine y que aborda la participación de mafias italianas en redes para desviar cargas de basura.
La organización ecologista Greenpeace denunció el año pasado que países africanos como Nigeria y Ghana se convirtieron en destino de la basura electrónica (computadores viejos) de países ricos.
"La investigación está en manos de la Policía Federal. No sabemos si los contenedores descubiertos fueron los primeros que llegaron al país o si es solo la punta del iceberg", dijo a Efe la supervisora ambiental del puerto de Santos, Alexandra Grotta.
"Se trata de un desafío preocupante que tendremos que abordar en nuestras discusiones y que tendrá que ser incluido en las normas de la Organización Marítima Internacional", dijo el secretario del Comité Interamericano de Puertos (CIP) de la OEA, Carlos Gallegos.
El Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama) multó a tres empresas identificadas como responsables por las importaciones ilegales de basura y podrá elevarles la sanción en caso de que no envíen los contenedores de regreso.
La empresa Alfatech, responsable por 48 de los contenedores en el puerto de Río Grande, alega que fue engañada debido a que importó polímeros de etileno que serían vendidos a industrias brasileñas y terminó recibiendo la basura.
El Gobierno brasileño negocia con el británico la forma de mandar de regreso los contenedores, ya que ambos países son signatarios de la Convención de Basilea que prohíbe el transporte internacional de basura.