El Gobierno brasileño canceló ayer el envío esta semana de una misión a Estados Unidos para iniciar los preparativos de una visita de Estado de la presidenta Dilma Rousseff a ese país, en medio de un clima de tensión entre ambas naciones por revelaciones de espionaje norteamericano a brasileños.
La oficina de prensa de la Presidencia confirmó que la misión fue cancelada sin revelar los motivos, aunque medios de prensa en el país lo interpretaron como una señal de la irritación en Brasil por las revelaciones de que el Gobierno norteamericano interceptó comunicaciones de la presidenta Rousseff. El viceasesor de seguridad nacional del presidente estadounidense, Barack Obama, Ben Rhodes, dijo no saber si el mandatario había sido informado de la cancelación de la visita de la misión, pero señaló que Obama y Rousseff se sentarían uno al lado del otro durante una de las sesiones durante la cumbre del G-20 en San Petersburgo, Rusia. Brasil exigió explicaciones a Estados Unidos por el caso, calificado por el canciller Luiz Alberto Figueiredo de “grave violación a la soberanía” del país, en caso de ser confirmado. El Gobierno indicó que no ha recibido respuesta. Desde que la red de televisión Globo reveló que la presidenta había sido objeto de espionaje, el Gobierno brasileño se ha negado a confirmar que mantiene en pie el viaje de Rousseff a Washington, previsto para octubre.