En medio de numerosas hipótesis, las autoridades brasileñas comenzaron la investigación de las causas que provocaron el mayor accidente espacial de la historia de Brasil, que se saldó el viernes con la muerte de 21 ingenieros y técnicos en la base de Alcántara, en el norte del país.
A nivel oficial, el comandante de la base, mayor brigadero Tiago da Silva Ribeiro, afirmó que "por las imágenes que tenemos, la falla comenzó abajo del vehículo". También quedó claro que cuando se produjo el accidente no estaban en "un momento de operación peligrosa", por la gran cantidad de técnicos que trabajaban en el artefacto, lo que aumenta la incógnita sobre lo que pudo haber ocurrido.
Joao Santos, cuñado de la víctima Gil Cesar Baptista Marques, explicó a la AFP que su familiar "estaba bajo la plataforma de lanzamiento para preparar la toma de imágenes porque no se temía peligro. Si la explosión hubiera ocurrido cuando estaba previsto el lanzamiento, el lunes (hoy), no habría habido víctimas, porque el área habría sido despejada".
Las principales hipótesis apuntan a una falla mecánica. Pero las principales críticas mencionan los cortes de recursos económicos y el escaso apoyo político para el programa espacial y la utilización de una tecnología de combustible (sólido) considerada más peligrosa.
"Brasil ya debería estar dominando la tecnología de los combustibles líquidos, como India", denunció en un editorial publicado ayer en el diario Folha de Sao Paulo el fundador del Museo de Astronomia de Rio de Janeiro, Ronaldo Rogério de Freitas Mourao.
Según él, "los accidentes ocurren, pero estar tan atrasados en relación a India, que comenzó con Brasil (sus programas espaciales), sólo tiene una explicación: faltó incentivo y decisión política de nuestros gobernantes".
El presidente de la Agencia Espacial Brasileña (AEB), Luiz Belilacqua, reconoció ayer en entrevista al diario O Estado de Sao Paulo que "en los últimos 10 años hubo reducción de recursos".
Tras el accidente, dice, el gobierno se enfrenta a una crucial bifurcación: o decide apoyar el proyecto "con decisión política, con inversión, o Brasil se quedará en la dependencia tecnológica de otros países". "O Brasil apoya ese programa o desiste", concluyó.
Las autoridades brasileñas han indicado que proseguirán con los programas espaciales. El propio presidente Luiz Inácio Lula da Silva dijo a través de su portavoz André Singer que "el gobierno quiere reafirmar su disposición de proseguir en el esfuerzo de dotar a Brasil con una tecnología espacial propia".
En tanto, los cuerpos de los 21 técnicos que murieron en la explosión fueron recuperados, informó ayer el Instituto Médico Legal (IML) de Sao Luis, a donde serán trasladados para indentificación. Nueve de los cuerpos ya se encuentran en el IML desde el sábado y el resto será trasladado en esta jornada en helicóptero desde la base espacial de Alcántara, situada a una hora de barco de Sao Luis.
Sólo dos cadáveres pudieron ser identificados hasta el momento, uno por su altura de cerca de dos metros, y otro por la alianza en la que estaban grabadas las inciales y la data de su boda.
La identificación del resto de los cadáveres va a ser muy difícil y en muchos casos sólo será posible mediante exámenes de ADN ya que las altas temperaturas, que llegaron a 2,000 grados, redujeron a pedazos de carbón los cuerpos de los 21 técnicos que perdieron la vida en la explosión del tercer lanzador de satélites brasileño, que iba a ser puesto en órbita hoy.