Los escándalos de corrupción que el año pasado estallaron en Brasil se reactivaron ayer y alcanzaron de lleno por primera vez a un ministro del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, además de salpicar más todavía al titular de Hacienda, Antonio Palocci.
Una denuncia publicada por la revista Istoé comenzó a ser investigada por la Policía Federal, que ya ha citado a declarar al ministro de Turismo, Walfrido Mares Guía, por haber depositado 240, 000 dólares en las cuentas de las empresas de Marcos Valerio Fernandes.
Este publicista está implicado en todos los casos de corrupción surgidos en torno al Gobierno y al oficialista Partido de los Trabajadores (PT), que habría tejido una red de sobornos en el Congreso para "comprar" la mayoría parlamentaria que las urnas no le dieron a Lula en las elecciones de 2002.