El gobierno brasileño decidió mantener los controles a los que por orden judicial están siendo sometidos los estadounidenses llegados al país, lo que de hecho invalida una exención concedida el lunes a los que entran por Rio de Janeiro.
El decreto que determina que la policía continúe tomando huellas dactilares y fotografías a todos los turistas estadounidenses llegados a Brasil apareció en una edición extraordinaria del Diario Oficial publicada anoche.
El presidente del Tribunal Regional Federal de Brasilia, Catao Alves, reconoció ayer que el decreto deja sin validez un fallo que dictó el lunes para excluir de los controles a los estadounidenses llegados a Rio de Janeiro, tal como pidieron las autoridades cariocas en un recurso en el que alegaron que esas medidas estaban perjudicando económicamente a la ciudad.
Según el decreto, "la medida de seguridad" será mantenida hasta que una comisión especial anuncie en un plazo de 30 días las nuevas reglas para el control de los extranjeros que visiten Brasil.
Los turistas estadounidenses que llegan a Rio de Janeiro continúan siendo "fichados" por las autoridades brasileñas, pero, como compensación, reciben rosas, camisetas, un pañuelo perfumado y hasta un souvenir con la imagen del cerro Pan de Azúcar, uno de los símbolos de la ciudad.