El diplomático brasileño, Sergio Vieira de Mello asumió ayer el cargo de Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos con la promesa de que la guerra global contra el terrorismo no se interpondrá con las libertades.
"Luego de lo que ocurrió hace un año en Estados Unidos, entiendo que fue necesario tomar algunas medidas duras", dijo a periodistas poco después de reemplazar en el cargo a la irlandesa Mary Robinson.