El asesor legal de la Alcaldía de Panamá, Juan García, explicó al Panamá América que por ello las autoridades tomarán algunas previsiones para conservar estas áreas.
García fue cuestionado sobre la presencia de gran cantidad de vendedores de artesanías, tanto nacionales como extranjeros en el sector de Las Bóvedas, quienes además de laborar sin el permiso correspondiente ensucian el lugar con desperdicios de comida, e inclusive hacen sus necesidades fisiológicas en el área, afectando los monumentos.
Explicó que no se quiere impedir su actividad, sino que existen regulaciones y le han dado la alternativa de reubicarse en otro lugar como el Mercado de Artesanías de Ancón, el cual tiene todas las facilidades, pero los buhoneros insisten en desarrollar sus actividades en el Casco Viejo.
Recordó la vigencia del acuerdo 204 del 2001 que establece el lugar como zona de silencio, y además controla la publicidad exterior y las ventas en las calles y aceras de esta área.
Para el secretario general del Sindicato de Buhoneros, Juan Jiménez, son absurdas las denuncias y los daños que causan en el sector, precisando que se busca es eliminar a los 300 mil buhoneros que hay en el país.
Pero la Alcaldía de Panamá desarrolla un programa de reordenamiento de esta actividad informal en el área de Calidonia hasta Perejil.
Colocarán puestos que guarden uniformidad y que brinden buen aspecto a ese sector tan congestionado, al tiempo que proporcione a la comunidad un ambiente más decoroso y no tan saturado de kioscos.
Según García este reordenamiento fue consultado con Jiménez quien manifestó estar de acuerdo con este reordenamiento.
Jiménez denunció el in cumplimiento de la alcaldía en la entrega de 250 permisos, de los cuales sólo han recibido 100, e hizo un llamado para que pongan fin a la gran cantidad de buhoneros extranjeros indocumentados.
Como parte del plan, la alcaldía ha realizado operativos conjuntos con las autoridades de Salud, Migración e inclusive representantes del Sindicato de Buhoneros, porque también se ha detectado la presencia de vendedores extranjeros, algunos indocumentados.
Las leyes panameñas permiten esta actividad sólo para los nacionales, aunque también se han dado numerosos casos de panameños que ejercen la economía informal, y no tienen permiso. García también confirmó las denuncias sobre casos de panameños que luego de obtener su permiso lo venden a extranjeros.