Muchos de ellos, que por años y permanentemente realizan esta actividad, fueron sorprendidos porque no se les permitió ingresar sus productos en la ruta del desfile.
Quienes sí pudieron hacerlo de forma agazapada, una vez adentro, eran interceptados por unidades de la Policía Nacional, quienes exigían que presentaran sus permisos, los cuales eran suministrados por la Alcaldía de Panamá.
Se informó que no se autorizaba la entrada de los buhoneros sin los permisos adecuados, para que estos no representaran ningún tipo de competencia desleal contra quienes sí tenían el visto bueno para instalar sus puestos.
"Me voy.. No sé qué voy hacer para recuperar la inversión de esta mercancía", dijo uno de los buhoneros que vendía golosinas.
El fue retenido por unidades policiales que le advirtieron sobre el riesgo de que le decomisaran la mercancía, por no presentar la documentación respectiva.
Los más afortunados fueron los que pagaron por permanecer los cuatro días del carnaval a lo largo de la Transístmica, y que se dedican a este tipo de actividad de forma ocasional.
El famoso "saus", el pollo asado, el pescado frito, el chorizo, la soda y la clásica cerveza, no faltaron a lo largo de la ruta.
"El negocio está bueno. Lo único malo ha sido la seguridad, porque mientras unos eran revisados en las entradas, habían otros que ingresaban por lugares donde no había seguridad.. El negocio está bien. Lo que más se vende es el chorizo, las sodas y las cervezas", aseguró Ismael Chaverri, encargado de uno de estos puestos de venta.
Mientras, a Iveth Castillo estos carnavales les han parecido muy buenos en cuanto a la venta de sus productos, en especial el "saus".
"Hubo confusión al principio para obtener el local y para hacer el contrato de luz, pero al final la Junta de Carnaval se destacó", dijo.