Varios miles de vendedores ambulantes marcharon ayer por el centro de la capital venezolana para pedirle al Gobierno que habilite instalaciones que les permitan dejar la calle y trabajar en condiciones que no afecten los derechos del resto de ciudadanos.
El alcalde del municipio Libertador, Freddy Bernal, decidió eliminar la venta informal en las calles por ser un obstáculo al tránsito de la gente y luego de que el presidente, Hugo Chávez, atribuyó a esa actividad inconvenientes como suciedad y aumento de la delincuencia.
Los manifestantes cumplieron el recorrido sin incidentes y al final entregaron a las autoridades un pliego de demandas.