Con la mayoría de los autores de los atentados de Madrid presuntamente detenidos o muertos, los investigadores están buscando a un puñado de cómplices e intentando rastrear sus relaciones con grupos islámicos internacionales.
Pistas de los atentados contra cuatros trenes en Madrid, que mataron a 191 personas y dejaron 1,900 heridos, llevaron a una redada este fin de semana en un apartamento en el suburbio de Leganés, donde el supuesto cabecilla y otros tres o cuatro suicidas se inmolaron.
La explosión también mató a un policía e hirió a otros 15, en el último acontecimiento dramático en sacudir a España.
El ministro del Interior en funciones, Angel Acebes, dijo que uno de los hombres muertos en la explosión era Serhane ben Abdelmajid Farkhet, de 35 años, conocido como "El Tunecino" y que, según el juez que lleva la investigación, abogó por la guerra santa en España y fue el cerebro de la célula responsable de los atentados del 11 de marzo.
La Policía española encontró nuevos restos humanos en el edificio de la localidad madrileña de Leganés en el que se suicidó el comando responsable de los atentados del 11-M, informaron fuentes de la investigación.
Por su parte, el grupo terrorista Al Qaeda amenaza con convertir España "en un infierno" si el Gobierno de este país no retira las tropas que mantiene en Irak y en Afganistán. Las amenazas han sido hechas por la organización Ansar Al Qaeda en Europa.
Al joven clérigo se le conoce por dar discursos enardecidos en los que exhorta a la aplicación de la ley islámica.
A diferencia de otros clérigos moderados, Sadr hace un llamado a los líderes espirituales para que participen más activamente en el futuro político de Irak.