El Pentágono está haciendo pruebas con detectores de mentiras a sus propios empleados para saber quién filtró información clasificada al ex aliado de EU en Irak y ahora acusado de traición, Ahmed Chalabi.
La prensa publicó ayer que todos los oficiales del Departamento de Defensa que mantuvieron contactos frecuentes con Chalabi son sospechosos de haberle filtrado los métodos estadounidenses para espiar a Irán.
Aunque el dirigente de la oposición iraquí insiste en que él no pasó ninguna información secreta a Teherán, fuentes oficiales aseguran que el Gobierno tiene pruebas de que les contó a las autoridades iraníes que EU había descifrado sus códigos de comunicaciones.
La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) quiere llegar hasta el final para aclarar si alguien del Gobierno cometió el "delito criminal" de desvelar información secreta a Chalabi.
Su primera búsqueda se centra en algunos oficiales civiles del Pentágono, pero la investigación no se limitará a ellos, sino que seguirá adelante hasta que se sepa con lujo de detalles como llegó la información al responsable iraquí.