Demócratas y republicanos, escasos de promesas, recurrieron este fin de semana al susto como herramienta para convencer a los votantes sobre las consecuencias de una victoria de George W. Bush o John Kerry en las elecciones del 2 de noviembre.
Marc Racicot, presidente de la campaña de Bush, dijo en el programa "News" de la cadena Fox, que una victoria de Kerry traería un mayor peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos, y una intromisión mayor del gobierno en la gestión de la asistencia médica.
En el mismo programa Joe Lockhart, asesor de la campaña de Kerry, sostuvo que una victoria de Bush acentuará el aislamiento de EU en el escenario internacional, una privatización del sistema estatal de jubilaciones y, posiblemente, el retorno del servicio militar obligatorio, que fue cancelado en Estados Unidos en 1971.