El Secretario de las Naciones Unidas, Kofi Annan, dijo en la cumbre sobre cambio climático en Nairobi, que hay una falta de liderazgo para confrontar lo que describió como una de las amenazas más serias del mundo, el calentamiento global.
Además anunció un plan para ayudar a los países en desarrollo, a promover energías limpias.
"Y hemos corroborado con otros expertos que efectivamente es un tesoro arqueológico sin paralelo", dijo el investigador.
El hallazgo fue bautizado Bou-Ferrer en honor a los buzos aficionados que lo descubrieron en 2000.
Pero la exploración arqueológica, en la que también participa Franca Ciberchinni, profesora de la Universidad de Pisa, en Italia, comenzó en julio de este año.
Desde entonces, el equipo de arqueólogos subacuáticos ha estado llevando a cabo el detallado trabajo de catalogar lo que se descubrió a bordo de la nave.
La importancia del hallazgo, dicen los científicos, está en el cargamento de ánforas que transportaba, de las que se han contabilizado hasta ahora unas 1, 200 en perfecto estado de conservación.
"Sabemos con los estudios preliminares que estas ánforas contenían unas salsas derivadas de pescado, muy caras y apreciadas en el mundo antiguo", señaló Carles de Juan.
"Esta exquisitez gastronómica se servía a los romanos de las clases más pudientes como acompañamiento de una variedad de platillos", afirmó el investigador.
Y agregó que "es por eso que concluimos que este barco tenía una elevada importancia económica".
Los científicos creen que la embarcación pertenece a mitad del Siglo I y creen que formaba parte de las actividades comerciales de emperadores de Roma de la época, como Tiberio, Claudio o Nerón.
La embarcación, explicó Carles de Juan, mantenía una ruta directa desde determinadas zonas hacia Roma para abastecer a una población cercana a un millón de habitantes.
"Cuando lo vimos por primera vez supimos que era un hallazgo importante, pero ahora sabemos que tenemos una joya del mundo antiguo", señaló el investigador.
Se cree que la embarcación, de la que gran parte todavía se encuentra enterrada bajo el fango del lecho marino, naufragó durante un temporal cuando viajaba de Cádiz a Roma.
"Sabemos que el barco está muy lejos de la ruta que le llevaba desde Cádiz hasta Roma", afirmó el arqueólogo.
"Así que lo más previsible es que ante una situación de fuerte temporal, los marinos decidieron abandonar su empresa y dirigirse a tierra para salvar la vida".
El hecho de que el barco naufragó muy cerca de la costa, aproximadamente a 1.5 kilómetros., ha permitido a los científicos estudiar la embarcación.
Es por eso que el proyecto, además del estudio arqueológico, abarca también la divulgación y exposición del yacimiento.
"El objetivo es que todo el cargamento de ánforas, así como lo que logremos rescatar del barco real, puedan quedar expuestos en un museo para que la gente pueda disfrutar de esta magnífica joya arqueológica", señaló Carles de Juan.