Familiares desesperados se arremolinaron a las afueras de una planta petroquímica en busca de alguna información sobre el paradero de sus seres queridos un día después de una explosión que mató al menos a 13 trabajadores y dejó más de 100 heridos.
Miembros de unas 30 familias llegaron a las puertas de la planta en este puerto industrial del Golfo de México, donde un intenso olor a químicos aún flotaba en el aire hasta por lo menos dos kilómetros de donde ocurrió el estallido tras una aparente fuga.