Los dignatarios hinduistas de Nepal buscan a otra niña para adorarla como a una diosa viviente, después de que la pequeña de 11 años Sajani Shakya perdiera esa condición al desposarse simbólicamente, con una fruta parecida a un pomelo, siguiendo una creencia de la religión hindú.
Uno de estos religiosos, Jaya Prasad Regmi, inició a buscar a una nueva Kumari (diosa viviente) para Bhaktapur", una ciudad medieval situada cerca de Katmandú, capital del único reino hinduista del mundo.
Los habitantes de tres ciudades medievales del valle de Katmandú veneran a niñas prepúberes como representantes vivientes de la diosa Taleju.
Durante los últimos nueve años, Sajani Shakya ocupaba esta función en Bhaktapur, pero tuvo que renunciar a ella, tras casarse con la fruta. Familia desató una polémica en 2007.