En un mundo que cada vez usa más electricidad pero pretende gastar menos recursos, quizás la solución habría que buscarla fuera.
Más en concreto, en la órbita terrestre, donde la noche o las nubes no ocultan los rayos de Sol, y éstos llegan rebosantes de energía. La misma que tanta falta nos hace.
Un panel solar gigante de un kilómetro de ancho, por ejemplo, podría recoger en un año tanta energía como la que guardan todas las reservas de petróleo que quedan en el planeta.
El proyecto sería más que faraónico, pero el resultado merecería la pena. De hecho, el Pentágono ya ha mostrado interés en la idea.
El Departamento de Defensa de Estados Unidos encargó la pasada primavera a más de 170 especialistas que estudiaran la viabilidad de un sistema capaz de enviar energía desde el espacio a tropas desplegadas en cualquier lugar del globo, las cuales podrían recibir la electricidad que necesitan con un equipo portátil de antenas y convertidores.
Pero los expertos que revisaron la propuesta han ido incluso más allá, y recomiendan a Estados Unidos que se tome muy en serio la posibilidad de construir paneles solares orbitales a gran escala.